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- vitamina C, sintema inmune, antioxidante, escorbuto, envejecimiento celular
El hecho de que nuestro organismo no sea capaz de sintetizar vitamina C, hace indispensable la ingesta de ésta mediante la alimentación en nuestra dieta diaria.
La vitamina C, también conocida como ácido ascórbico, es un glúcido que interviene en múltiples mecanismos fundamentales para el correcto funcionamiento de nuestro organismo.
Nuestro cuerpo no es capaz de sintetizar por si mismo esta vitamina, lo que hace necesario que sea ingerida diariamente mediante los alimentos que consumimos. Los alimentos más ricos en vitamina C son: cítricos (como las naranjas), kiwis, fresas, melón, piña, tomates, pimientos, lechugas, patatas y brócoli.
La importancia de la vitamina C en el organismo se debe a su gran poder reductor o antioxidante, gracias al cual bloquea el daño que causan los radicales libres (moléculas de desecho responsables de la oxidación y envejecimiento celular).
Esta facultad reductora también le dota de vital importancia en muchos procesos de formación o eliminación de otras sustancias de nuestro organismo. En concreto, destaca su intervención en la síntesis de colágeno. Esta proteína, de la cual ya hablamos en un post anterior, es necesaria para el correcto funcionamiento de muchos tejidos como la piel, los tendones, cartílagos, vasos sanguíneos, etc., además de tener un papel principal en los procesos de curación y cicatrización de tejidos.

Otros procesos importantes de los que forma parte la vitamina C son: facilitar la absorción de hierro, transformación de ácido fólico (vitamina B9) en su forma activa (tetrahidrofolato), biosíntesis de hormonas esteroideas, biosíntesis de noradrenalina y degradación de la tirosina.
Además, un déficit acentuado de vitamina C en el organismo puede suponer un grave problema de salud, produciendo el conocido Escorbuto.
Escorbuto es una enfermedad que cursa con una serie de síntomas muy característicos sobre todo debido a la falta de colágeno secundaria a la carencia de vitamina C. Suele aparecer anemia, osteoporosis, hemorragias, sangrado e inflamación de mucosas (por ejemplo gingivitis) y fragilidad capilar.
La vitamina C se conoce también como un potente estimulador del sistema inmune y se ha visto cómo nos ayuda a sobrellevar los resfriados, el acortamiento de su duración y reducción de sus síntomas.
En el próximo post, desarrollaremos específicamente la función inmunológica que tiene la vitamina C, y su papel en los procesos víricos típicos de los resfriados. Veremos también que productos con vitamina C tenemos a tu disposición en Farmacia Buendía.
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