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- Alimentación adulta, Articulaciones, Deporte, Artrosis, Dolor articular
Realizar ejercicio regularmente es una actividad altamente recomendada por los profesionales sanitarios por su demostrado beneficio en la mejora de las funciones cardiorrespiratorias y musculares, salud ósea y disminución del riesgo de enfermedades cardiovasculares, además de proporcionarnos bienestar mental. Pero, ¿todas las personas pueden realizarlo?, ¿hasta qué punto el dolor articular nos lo puede impedir?
La Organización Mundial de la Salud (OMS) recomienda que los adultos de entre 18 y 64 años dediquen como mínimo 2 horas y media semanales a la práctica de actividad física aeróbica1.
En función de la capacidad de cada persona, estas recomendaciones van desde paseos a pie o en bicicleta hasta actividades físicas de nivel moderado o alto como la práctica de diferentes deportes o actividades físico-musculares más exigentes.
Sin embargo, muchas personas refieren dolor y problemas en las articulaciones (sobre todo en las rodillas) que les provoca sufrimiento al hacer ejercicio o incluso impiden realizar actividad física con asiduidad.

La artrosis, el principal problema.
La artrosis es una patología articular degenerativa crónica caracterizada por un proceso de deterioro del cartílago de las articulaciones. Puede condicionar una mala calidad de vida e incluso llegar a la incapacidad funcional.
Es la enfermedad reumática más prevalente en la población. La degeneración paulatina que se produce en los cartílagos con la edad de forma fisiológica es la principal causa de aparición de esta patología, que puede generar dolor durante la práctica deportiva.
La edad es el principal factor de riesgo y el mayor incremento se produce a partir de los 50 años, siendo más prevalente en mujeres, aunque la afectación en la cadera es mayor en hombres2.
Los síntomas más habituales son:
- Dolor tras la realización de movimientos y durante la práctica deportiva, que cede en reposo.
- Rigidez tras periodos largos de reposo (por ejemplo, al levantarnos por las mañanas) que no dura más de 30 minutos.
- Crujidos al mover las articulaciones afectadas.
- Enrojecimiento y tumefacción en las articulaciones.
- Limitación en la capacidad funcional.
El diagnóstico y tratamiento prematuro, claves para prevenir y retardar la progresión de la degeneración del cartílago, aliviar el dolor y mejorar la movilidad de las articulaciones. Actuando en las primeras fases de la artrosis, conseguimos disminuir el avance del desgaste articular y aliviamos los síntomas asociados. Si tienes cualquier consulta sobre este tema, no dudes en ponerte en contacto con nosotros, estaremos encantados de asesorarte.
Referencias Bibliográficas:
1. Estrategia mundial sobre régimen alimentario, actividad física y salud. (2020). Organicación Mundial de la Salud website. Disponible en: https://www.who.int/dietphysicalactivity/factsheet_adults/es/
2. Largo Carazo R, Herrero-Beaumont Cuenca G. Artrosis. Etiopatogenia, Epidemiología y Clasificación. En: Alperi Lopez M, Balsa Criado A, Blanco Alonso R, Hernandez Cruz E, Medina Luezas J, Muñoz Fernandez S, Nolla Solé JM, Román Iborra JA. Manual SER de las Enfermedades Reumáticas. Madrid. Editorial Elsevier España, 2014; p. 465-470.
3. Imagen inicio del post extraída de prostooleh
4. Imagen central texto extraída de https://www.colnatur.com/blog/5-consejos-para-mantener-y-mejorar-tu-salud-articular
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